viernes, 26 de noviembre de 2010

Ginecobstetra por excelencia

Fotografía por: Gabriela Romero 
Elis Eduardo Romero es oriundo de Ciudad Guayana en Venezuela. En febrero de 2010 pisó los 40 y esto más que ser un problema representó un orgullo para él, quien expreso: "Nací en 1970 y ya para el 95 estaba graduado de médico y en  2004 de ginecobstetra". En  momentos de su vida dedicó parte de su tiempo a darles charlas a jóvenes sobre la salud sexual y actualmente labora en el Hospital Américo Babó y atiende en su consultorio en la Clínica Chilemex.

Su infancia fue invadida por comiquitas como Mazinger Z, su adolescencia por los impulsos de estudiar medicina y su adultez por seguir los pasos de su padre quien al igual que él se especializó en la ginecosbtetricia en la década de los 80.   

"La medicina la estudié porque quise, pero la especialización la escogí porque siempre acompañaba a mi papá es sus operaciones, yo lo ayudaba, él me enseñó sus técnicas y quedé encantado" expresó el doctor Romero. Luego de graduarse en medicina trabajó como residente varios años, en los que se dedicó también a empezar a formar su familia. 

Durante su primer año de carrera en la Universidad de Oriente (UDO) de Ciudad Bolívar, sin pensarlo ni planificarlo le dio la vida a su primera hija con tan solo16 años de edad, más adelante, cuando decidió formar su familia sí lo hizo con todas las de la ley, se casó y tuvo tres hijos más (dos niñas y un niño).


Cuenta el doctor Romero que haber tenido una hija a tan corta edad lo inspiró a prepararles e impartirles charlas a los jóvenes en los colegios. Actualmente él trata de aconsejar a todas sus pacientes de corta edad para que no tengan un embarazo precoz o no se contagien con las enfermedades de trasmisión sexual.   

"Yo soy claro y realista no ando con rodeos ni tabúes, y así como le he explicado a mi hija mayor sobre el tema de la sexualidad abiertamente, trato de hacerlo con mis pacientes y espero poder hacerlo con mis hijas menores en algún momento" confesó el doctor Romero. Él prefiere ser quien cuente todo y quien responda a las dudas y no que sus hijas experimenten por su propia cuenta como le pasó a él y como le suele suceder a la mayoría de la chicas jóvenes con actividad sexual, que viven una cruda realidad, en la que "que la educación sexual no son su fuerte ".

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